El Ayuntamiento que preside Carlos
Delgado es propietario de la televisión
local a través de la empresa pública
municipal Calvià 2000. Antes de cerrar la
operación pactada con el Govern, será
necesario poner estas instalaciones a
nombre del propio Ayuntamiento, con el fin
allanar el terreno jurídicamente.
Las
emisiones desde el repetidor de Alfabia
-donde se encuentran también las antenas de
TVE y del resto de canales de televisión-
ya proporcionan al capricho
mediático de Margarita Nájera cobertura en
casi toda la Isla de Mallorca. El Govern
estudia ahora las fórmulas técnicas para
que su programación pueda ser captada
también desde el resto del territorio de
Baleares, mediante reemisores en Menorca y
Eivissa.
Pero la normativa que el
Ejecutivo autonómico tiene previsto aprobar
el próximo mes de diciembre, a través de la
Ley de Medidas de Acompañamiento de los
Presupuestos de la Comunidad, abre también
al futuro Ente Público de Radio y
Televisión de Baleares la posibilidad de
comprar otros canales privados. De este
modo, la televisión autonómica podría
incorporar estudios, profesionales y
centros de producción en las tres Islas,
además de garantizarse una más amplia
cobertura. Estas expectativas ya han
provocado movimientos accionariales como el
desembarco de Editorial Menorca, la empresa
que publica el rotativo del mismo nombre,
en el capital de Televisión Menorquina.
Para hacer realidad este proyecto,
el Govern de Matas se apoyará, con
sustanciales modificaciones, en la Ley de
Radio y Televisión de Baleares aprobada por
el Parlament en 1985. El ente público
estará controlado por un consejo de
administración de 17 miembros nombrados por
el Parlament, que reflejará el equilibrio
de mayorías entre los distintos partidos.
Pero será el presidente del Govern quien
mantendrá la potestad de designar y
destituir al director general, que
concentrará el máximo poder ejecutivo.