DEPORTIVO 0 - MALLORCA 2 Deportivo:
Molina; Manuel Pablo, Naybet, Andrade,
Romero; Sergio, Duscher (Scaloni; m.78);
Víctor, Valerón (Fran; m.61), Luque; y
Tristán (Pandiani; m.63).
Mallorca: Leo
Franco; Cortés, Nadal, Niño, Olaizola;
Campano (Marcos; m.73), Colsa, Nagore,
Stankovic (González; m.71); Correa
(Bruggink; m.83) y Eto'o.
Goles: 0-1;
m.75, Eto'o, de penalti. 0-2; m.88,
Bruggink.
Arbitro: Téllez Sánchez; del
Colegio Catalán. Mostró tarjeta amarilla a
Duscher (m.10), Fran (m.74), Naybet (m.74),
Luque (m.79) y al técnico Javier Irureta
(m.75) por parte del Deportivo; y a
Stankovic (m.11), Correa (m.29), Nagore
(m.78) y Marcos (m.82) por parte del
Mallorca
EDUARDO J. CASTELAO
Seguir
siendo líder es una ventaja después de ver
lo que se vio ayer en Riazor. Al contrario
que contra el Valencia, el Deportivo no fue
eléctrico, no tuvo ímpetu, ni la capacidad
física desplegada el sábado pasado. Por eso
perdió. Por eso y porque tuvo un rival que
presenta síntomas de mejoría, agarrado al
trabajo de Colsa y a la calidad y presencia
de Eto'o. El Deportivo sufrió su segunda
derrota del año, y si la primera fue
achacable a errores puntuales de Molina y
goles tontos de Osasuna, la de anoche
presenta más elementos para la reflexión,
empezando por cuestionarse porqué, de
pronto, todas las estrellas blanquiazules
se desconectan a la vez en el mismo
partido.
El Mallorca fue mejor salvo en
el primer tramo. Lo fue porque el Deportivo
echó en falta a Valerón, desaparecido bajo
el aliento de Nagore. Con la vía principal
saturada, el único argumento local era
Víctor, que estuvo en todas y cada una de
las acciones de su equipo. Fue quien lanzó
una falta desde lejos que casi sorprende a
Leo Franco, fue quien aprovechó la
descolocación de Olaizola, propia de un
hombre fuera de su lugar natural y
trabajando en banda contraria. Pero, más
allá de las aportaciones por la derecha, no
hubo nada en el líder. Luque no estuvo en
el partido, Tristán camina por libre y ni
Duscher ni Sergio maniobraron bien.
Especialmente significativo lo de Luque, en
pleno debate para ocupar la banda izquierda
con Fran. El gallego estuvo calentando
desde el minuto 30. Ese gesto no era más
que otro elemento de duda para el
futuro.
En el otro lado, reclamaban
atención Stankovic y Colsa. Es este último
un futbolista completísimo, que cogió la
manija del choque a partir del primer
cuarto de hora y en torno a él gravitaron
todos sus compañeros. Tocó como y cuando
quiso, robó y cerró el triangulo entre él,
Nagore y Eto'o, primera línea de presión
insalvable para el Deportivo, obligado a
jugar más en largo de lo que le gusta. Fue
Colsa el gestor de la reacción visitante,
suficientemente cristalizada en la labor
del mediocentro y en la de Eto'o, cuya
presencia siempre se intuyó como un peligro
lantente. El Mallorca se apoderó del balón
e hizo que el Deportivo lo persiguiera
durante muchos minutos, creando una
situación incómoda en la grada y en el
banquillo, donde Irureta se revolvía de
desesperación.
Los de Luis sí dispusieron
de ocasiones más o menos claras para
haberse adelantado en el marcador, y podían
haber sido más si el asistente no hubiese
tenido un muelle en el brazo derecho. Con
todo, un par de tiros de Eto'o y de
Stankovic -que se estrelló en la escuadra
después de tocar en Manuel Pablo-
merecieron mejor suerte. El estado de las
cosas cambió muy poco tras el descanso.
Seguía el Mallorca tratando mejor la
pelota, teniéndola más tiempo y provocando
el nerviosismo de su rival, a pesar de una
ocasión inicial gestada por Luque y a la
que Tristán no llegó por poco. Pero
respondió Correa, en una acción muy
similar, poco más tarde, y entonces todo
volvió a la normalidad inicial.
Y en
éstas Irureta volvió en sí, o quizá no, y
tiró de un banquillo rico como pocos en
esta Primera División. Sacó de su eterno
calentamiento a Fran y lo metió en el
campo. La mueca de sorpresa se dibujó en el
rostro de los presentes cuando se comprobó
el dorsal del sustituido. Seguro que no
estaba Valerón en una de sus mejores
noches, pero sacarlo del campo entraba en
los planes de muy pocos. El capitán pasó a
jugar de mediapunta y Luque se quedó en la
izquierda. Una combinación entre ambos, a
los pocos minutos de estar en el campo,
pareció darle la razón al técnico, pero
enseguida se difuminó el Deportivo, que no
pudo asirse esta vez ni siquiera a
Pandiani, sustituto de Diego Tristán.
El
que sí encontró premio a su buen trabajo
fue el Mallorca, si se quiere con algo de
ayuda del asistente -no el del muelle, sino
el otro-. Un balón aéreo, una mano de
Romero sobre la espalda de Correa y éste
que cae como un saco de patatas. Téllez
Sánchez lo pasó por alto, pero no el
asistente y ante las protestas gallegas,
señaló un penalti que, posiblemente, no se
suele pitar, pero que es. Eto'o, el
personaje de la semana, tomó la
responsabilidad y lo metió.
Hubo más
movimientos en el banquillo local. Salió
Scaloni por Duscher, Fran intercambió su
posición con Luque y nada cambió porque el
Mallorca se hizo fuerte en sus
convicciones. Aumentó la presión y se
dedicó con más firmeza a lo que más le
gusta a Luis. Su equipo aprovechó el
desconcierto del Deportivo para robar y
salir corriendo. Robar y salir corriendo,
una consigna tan sencilla como difícil de
ejecutar, que los grupos que comanda
Aragonés terminan asimilando. Y los tres
puntos de ayer refuerzan cualquier
concepto.