MARCOS TORÍO
PALMA.- Quince meses
ha estado Dolors Genovès zambullida en
archivos de todo el mundo siguiendo los
pasos de una figura misteriosa y secreta,
la del mallorquín Joan March Ordinas
(1880-1962). Contrabandista, financiero,
espía, industrial, terrateniente,
traficante de armas o empresario de prensa
son algunos de los 'méritos' que atesora
este personaje inteligente y audaz. Joan
March, els negocis de la guerra es el
documental de investigación que TV3 emitirá
el domingo 12, a las 21.30 horas, y que
condensa, en 90 minutos, el trabajo de
Genovès, encargada de la investigación, el
guión y la dirección. Ayer, se proyectó,
como estreno absoluto, en Can Domenge para
desvelar muchas incógnitas sobre su vida.
P.-¿Por qué se interesó por
March en concreto?
R.-La
propuesta vino de Jordi Muñoz, el
productor. March es un personaje de
película. Es insólito que no se haya hecho
ante un documental sobre él. Su trayectoria
personal y profesional lo hace rico en
anécdotas, paisajes y en relaciones con
otros políticos. La mayor parte de los
archivos del mundo deben de tener
documentación sobre una figura como él. Eso
da idea de su talla como
personaje.
P.-¿Cuál es el
mayor descubrimiento que han
hecho?
R.-Teniendo en cuenta
que el personaje es polémico y que puede
dar lugar a réplica, contamos con
documentación inédita de archivos
policiales de los años 20, 30 y 40, ya que
March fue vigilado durante la dictadura de
Primo de Rivera, la República y los
primeros años de Franquismo. Entonces se le
abrió una ficha policial por contactos con
los monárquicos. Tenemos también
correspondencia inédita entre él y sus
agentes en el Norte de Africa fechada ente
1906 y 1909. Por primera vez, hemos
descubierto como March escribe en primera
persona acerca de su condición de
contrabandista. Los descubrimientos
incluyen también cartas de amor entre su
esposa Leonor y Rafael Garau, que era hijo
de un socio contrabandista de March. Esto
tiene un carácter familiar e íntimo y es
algo que, normalmente, no difundimos. Aquí
lo hemos hecho porque tiene una importancia
legal. El juez que en 1916 llevó el
asesinato de Garau buscó desesperadamente
una prueba que demostrase la implicación de
March en el asesinato de Garau. El caso,
finalmente, fue
sobreseído.
P.-¿Han contado
con la colaboración de la
familia?
R.-Sí, con la que
vive en Santa Margalida que nos ha
explicado el entorno familiar y de
negocios. Además, ha hablado con nosotros
la farmacéutica Catalina Santandreu Garau.
Ella estudiaba Farmacia en Madrid mientras
él estaba preso en La Modelo. En su celda,
March recibía a todo el mundo. Disponía
incluso de cocinero.
P.-¿El
dinero era lo único que movía a
March?
R.-Fundamentalmente era
el dinero. Creo, es una hipótesis, que le
movía no tanto la acumulación sino cómo
hacerlo. Tenía una inteligencia
privilegiada y su audacia y rapidez la
aplicaba en conseguir lo que quería. Podía
ser una empresa, la voluntad de otros, un
monopolio de estado o un cargo público. Le
gustaba seducir a los otros para conseguir
sus objetivos.
P.-¿Qué papel
jugó en las Guerras Mundiales?
Le
movía el lema latín «Quid pro quo». La
guerra era un negocio y él, un negociante.
Lo que tiene interés es que eran los
gobiernos de Londres y Berlín quienes
también usaban a March. Los informes de
ambos hacen el mismo perfil: «Joan March
nos será leal y útil siempre que interese a
sus propósitos». Aunque digan que es el «Al
Capone de Mallorca» es un pirata honesto.
P.-Ese es el retrato de March
como empresario y como negociante, pero
¿qué destacaría de él como
persona?
R.-Era austero, no
ostentoso. Quería mover todos los hilos sin
aparecer en primer término. Era sobrio y
silencioso y, por tanto, observador, además
de profundamente seguro de sí mismo. Sabía
captar la voluntad de los otros y sabía lo
que los otros querían. Era un modo de
comprar voluntades.
P.-¿Por
qué se le llama 'el banquero de
Franco'?
R.-La relación entre
ambos era de necesidad mutua, pero la
desconfianza también era por ambas partes.
Los negocios de March no podían funcionar
en un ambiente revolucionario. Por eso,
días antes del 18 de julio, March pone a
disposición de los rebeldes un cheque en
blanco que permite a Franco tener un avión
para trasladarse desde el norte de Africa.
A lo largo de la guerra, pone un crédito
personal al servicio de los militares. No
era una donación porque hizo firmar
contratos con plazos e
intereses.
P.-Nació en 1880 y
en 1906 se estableció con su primer
negocio. A partir de ahí su vida, en mayor
o menor medida, se conoce, pero ¿Cómo era
Joan March antes de convertirse en
negociante?
R.-En contra de lo
que muchos creen, tenía instrucción.
Estudió Comercio en Inca y fue expulsado de
la escuela. Otro falso mito es su
procedencia humilde, cuando en realidad
pertenecía a una familia pudiente. Empezó a
trabajar en la empresa de su padre e hizo
un pequeño desfalco de 15.000 pesetas con
las que se independizó. Quería hacer el
contrabando a gran escala y lo consiguió
con una empresa modélica.