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  Miércoles, 8 de octubre de 2003 Actualizado a las 22:13
 

DOLORS GENOVES / HISTORIADORA Y DIRECTORA DE PROGRAMAS ESPECIALES EN TV3
«A Joan March le gustaba seducir a los otros para conseguir sus objetivos»



MARCOS TORÍO

PALMA.- Quince meses ha estado Dolors Genovès zambullida en archivos de todo el mundo siguiendo los pasos de una figura misteriosa y secreta, la del mallorquín Joan March Ordinas (1880-1962). Contrabandista, financiero, espía, industrial, terrateniente, traficante de armas o empresario de prensa son algunos de los 'méritos' que atesora este personaje inteligente y audaz. Joan March, els negocis de la guerra es el documental de investigación que TV3 emitirá el domingo 12, a las 21.30 horas, y que condensa, en 90 minutos, el trabajo de Genovès, encargada de la investigación, el guión y la dirección. Ayer, se proyectó, como estreno absoluto, en Can Domenge para desvelar muchas incógnitas sobre su vida.

P.-¿Por qué se interesó por March en concreto?

R.-La propuesta vino de Jordi Muñoz, el productor. March es un personaje de película. Es insólito que no se haya hecho ante un documental sobre él. Su trayectoria personal y profesional lo hace rico en anécdotas, paisajes y en relaciones con otros políticos. La mayor parte de los archivos del mundo deben de tener documentación sobre una figura como él. Eso da idea de su talla como personaje.

P.-¿Cuál es el mayor descubrimiento que han hecho?

R.-Teniendo en cuenta que el personaje es polémico y que puede dar lugar a réplica, contamos con documentación inédita de archivos policiales de los años 20, 30 y 40, ya que March fue vigilado durante la dictadura de Primo de Rivera, la República y los primeros años de Franquismo. Entonces se le abrió una ficha policial por contactos con los monárquicos. Tenemos también correspondencia inédita entre él y sus agentes en el Norte de Africa fechada ente 1906 y 1909. Por primera vez, hemos descubierto como March escribe en primera persona acerca de su condición de contrabandista. Los descubrimientos incluyen también cartas de amor entre su esposa Leonor y Rafael Garau, que era hijo de un socio contrabandista de March. Esto tiene un carácter familiar e íntimo y es algo que, normalmente, no difundimos. Aquí lo hemos hecho porque tiene una importancia legal. El juez que en 1916 llevó el asesinato de Garau buscó desesperadamente una prueba que demostrase la implicación de March en el asesinato de Garau. El caso, finalmente, fue sobreseído.

P.-¿Han contado con la colaboración de la familia?

R.-Sí, con la que vive en Santa Margalida que nos ha explicado el entorno familiar y de negocios. Además, ha hablado con nosotros la farmacéutica Catalina Santandreu Garau. Ella estudiaba Farmacia en Madrid mientras él estaba preso en La Modelo. En su celda, March recibía a todo el mundo. Disponía incluso de cocinero.

P.-¿El dinero era lo único que movía a March?

R.-Fundamentalmente era el dinero. Creo, es una hipótesis, que le movía no tanto la acumulación sino cómo hacerlo. Tenía una inteligencia privilegiada y su audacia y rapidez la aplicaba en conseguir lo que quería. Podía ser una empresa, la voluntad de otros, un monopolio de estado o un cargo público. Le gustaba seducir a los otros para conseguir sus objetivos.

P.-¿Qué papel jugó en las Guerras Mundiales?

Le movía el lema latín «Quid pro quo». La guerra era un negocio y él, un negociante. Lo que tiene interés es que eran los gobiernos de Londres y Berlín quienes también usaban a March. Los informes de ambos hacen el mismo perfil: «Joan March nos será leal y útil siempre que interese a sus propósitos». Aunque digan que es el «Al Capone de Mallorca» es un pirata honesto.

P.-Ese es el retrato de March como empresario y como negociante, pero ¿qué destacaría de él como persona?

R.-Era austero, no ostentoso. Quería mover todos los hilos sin aparecer en primer término. Era sobrio y silencioso y, por tanto, observador, además de profundamente seguro de sí mismo. Sabía captar la voluntad de los otros y sabía lo que los otros querían. Era un modo de comprar voluntades.

P.-¿Por qué se le llama 'el banquero de Franco'?

R.-La relación entre ambos era de necesidad mutua, pero la desconfianza también era por ambas partes. Los negocios de March no podían funcionar en un ambiente revolucionario. Por eso, días antes del 18 de julio, March pone a disposición de los rebeldes un cheque en blanco que permite a Franco tener un avión para trasladarse desde el norte de Africa. A lo largo de la guerra, pone un crédito personal al servicio de los militares. No era una donación porque hizo firmar contratos con plazos e intereses.

P.-Nació en 1880 y en 1906 se estableció con su primer negocio. A partir de ahí su vida, en mayor o menor medida, se conoce, pero ¿Cómo era Joan March antes de convertirse en negociante?

R.-En contra de lo que muchos creen, tenía instrucción. Estudió Comercio en Inca y fue expulsado de la escuela. Otro falso mito es su procedencia humilde, cuando en realidad pertenecía a una familia pudiente. Empezó a trabajar en la empresa de su padre e hizo un pequeño desfalco de 15.000 pesetas con las que se independizó. Quería hacer el contrabando a gran escala y lo consiguió con una empresa modélica.

 
   
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