A. RIVERA
PALMA.– La sangre
no llegó al mar. La huelga de estibadores,
que en principio se iba a desarrollar hasta
el próximo viernes, empezó por la mañana y
terminó a media tarde de ayer.
En
Baleares secundaron los paros el 100% de
los trabajadores, aunque no afectó a los
productos perecederos. José Francisco Sans,
secretario de la Federación Estatal de
Trabajadores del Mar, La Coordinadora,
alabó que al final se llegara a un
entendimiento entre las partes. «Se ha
impuesto la sensatez», declaró Sans a este
periódico nada más conocer el acuerdo al
que se llegó en Madrid con la patronal
Anesco, la dirección de Puertos del Estado
y los presidentes de los puertos de
Algeciras, Bilbao, Valencia y
Barcelona.
El coordinador general de
la Federación Estatal de Trabajadores del
Mar La Coordinadora, Julián García,
anunció que hoy ya habría «normalidad total
en los puertos». No todos estaban contentos
en el fin de la huelga. Los estibadores más
reticentes a la desconvocatoria fueron los
de Barcelona, Las Palmas, Algeciras y
Bilbao. Según García, existe un sector
importante partidario de continuar el paro
porque considera que «no tiene garantías»
de que la mesa de negociación solucionará
el conflicto.
Reforma
El
motivo del paro era la protesta contra el
anteproyecto de ley de reforma de la Ley de
Puertos. La modificación prevé, antes
incluso de modificarse la normativa
europea, una liberalización de la estiba de
los puertos. El Estado en principio no
participará en las sociedades de estiba y
las empresas navieras tendrán vía libre
para la carga y descarga.
El sector
considera que esta normativa encubre un
Expediente de Regulación de Empleo (ERE)
que afectaría al 60 por ciento de los
trabajadores.
Asimismo, La
Coordinadora asegura que los
trabajadores despedidos se sustituirían por
otros menos profesionalizados y con
salarios más bajos, lo que produciría una
pérdida de seguridad en la carga y descarga
de mercancías y no reduciría los costes. El
presidente de la Asociación Provincial de
Empresarios Marítimos de Baleares (Apeam),
Antonio Grávalos, se felicitó del principio
de acuerdo, tras criticar ayer en estas
mismas páginas al Gobierno central y a las
administraciones portuarias de no haber
tomado el interés suficiente en el
solucionar el conflicto de los
estibadores.