INDALECIO RIBELLES
PALMA.-
El absentismo laboral se disparó en el año
2002 entre los conductores de la Empresa
Municipal de Transportes (EMT) de Palma.
Un 11% de los 340 trabajadores que
conforman la plantilla de la empresa no
acudieron de forma regular a su puesto de
trabajo a lo largo del año pasado, lo que
disparó las bajas laborales cuatro puntos
por encima del registro del año 2001.
Esto supone que en estos momentos el
absentismo en la EMT se sitúe nada menos
que siete puntos por encima del registro
considerado como aceptable por el Estatuto
de los Trabajadores, fijado en un
4%.
Esta espiral de deserción laboral
entre las plantillas de conductores se
tradujo en que un total de 16.000 horas de
trabajo quedaran en el año 2002 sin cubrir.
Casi todas fueron bajas por enfermedad con
una duración de entre 5, 8 y 20 días en la
mayoría de los casos y una media anual de
15 días laborales no trabajados fuera de
calendario vacacional por trabajador y
año.
Para que esta situación no se
trasladara al usuario del transporte
público y redundara en una pérdida de
calidad del servicio, la dirección de la
empresa ha tenido que echar mano de forma
habitual a la realización de horas
extraordinarias por parte del resto de la
plantilla laboral.
Nada menos que
una media de 5.000 horas al mes se tuvieron
que distribuir de forma voluntaria alguno
de los 340 conductores de la EMT. Sólo en
el pasado mes de diciembre, el número de
horas extraordinarias contabilizadas desde
el comité de empresa, se elevaron a un
total de 4.537.
70 horas extras
al mes
Ante esta situación
algunos trabajadores, en un solo mes, han
efectuado de forma voluntaria hasta un
total de 70 horas extraordinarias, cuando
el máximo que prevé la legislación laboral
es de 80 horas, pero al cabo del año.
Los trabajadores de la EMT se
apuntan de forma regular, entre 25 y 30
cada día, a la realización de servicios
extraordinarios por los que llegan a
percibir un total de 90 euros al día por
siete horas de trabajo. Para ello utilizan
uno de los dos días libres que le
corresponde a cada trabajador.
La EMT
ha destinado una media mensual de 64.000
euros (sobre 10.700.000 pesetas) para pagar
las horas extras.
El incremento del
absentismo laboral fue el tema principal
que marcó la reunión del pasado viernes
entre los representantes sindicales y la
dirección de la empresa.
Un
encuentro propiciado por la gerencia de la
EMT ante el mal ambiente reinante en el
seno del comité de empresa que se saldó con
una convocatoria de una huelga de celo la
pasada semana, que tuvo escasa repercusión.
Los sindicatos recomendaron a los
trabajadores que se abstuvieran de hacer
horas extraordinarias como protesta ante el
incumplimiento por parte de la dirección de
algunos puntos del convenio laboral.
Entre otros puntos de desacuerdo
entre dirección y sindicatos está el tema
de las libranzas por enfermedad; permisos
retribuidos; descuentos de días libres por
vacaciones y la privatización del futuro
servicio de transporte turístico, línea 50,
que la dirección de la empresa quiere poner
en marcha próximamente.
Los
representantes sindicales ven este hecho
como el inicio de un futuro proceso de
privatización del resto de las líneas del
transporte público urbano de Palma.
Sin embargo, desde la dirección de
la empresa se puso sobre la mesa nada más
comenzar la reunión el hecho de que el
verdadero problema de la EMT era incremento
de las excedencias laborales, algo que los
sindicatos no pudieron sino reconocer.
Casos de fraude
Pero
aunque unos y otros, sindicatos y gerencia
coincidan en tachar el índice de absentismo
como inaceptable, hay notables diferencias
a la hora de señalar las causas que han
provocado esta situación.
Para
Antonio Ramos, representante de UGT en el
comité de empresa «la cifra es escandalosa»
y debe llamar a la dirección a la reflexión
ya que al menos «en un 50% de los casos se
debe a la situación actual que se vive
aquí».
«Se han abierto expedientes de
forma reiterada y por motivos banales»,
continúa Ramos, «y se está creando un
ambiente negativo, irrespirable en la
empresa. Todo lo que pide un trabajador a
la empresa se le niega de forma
sistemática», dice el representante de UGT
que comparte con SATI y CCOO la dirección
del comité de empresa. «Esto es lo que
provoca esta situación de absentismo»,
sentencia Antonio Ramos.
Sin embargo
desde la dirección de la EMT su gerente
José Antonio Adamuz tiene una visión bien
diferente a la versión sindical y apunta a
que muchas bajas son directamente
consecuencia del fraude
existente.
«Yo podía admitir algunas
bajas por enfermedad, por depresión, por
crisis nerviosas», indica el gerente de la
EMT, José Antonio Adamuz, «pero que algunas
bajas coincidan con fiestas o que sean para
redondear las vacaciones eso es
impresentable», afirma, José Antonio
Adamuz.
Desde los sindicatos también
se reconoce este elemento de fraude
apuntado por Adamuz pero para Antonio Ramos
es consecuencia del deterioro de las
relaciones entre trabajadores y
dirección.
«Si tienes una boda o un
bautizo de un familiar y la dirección no te
hace el favor de darte el día libre está
claro que los trabajadores se buscan otras
salidas».