Un mes después de conocerse la decisión
del Supremo se celebró un Pleno en el que
el concejal del equipo de gobierno de
Nájera Antonio Manchado afirmó que el
Ayuntamiento no había perdido nada «porque
es difícil perder lo que nunca ha tenido» y
justificó el que no se hubiera formalizado
el recurso de casación ante el Supremo por
«un problema de descoordinación entre los
servicios jurídicos internos y los letrados
externos».
También aseguró que la
alcaldesa había decretado la apertura de un
proceso de información «para esclarecer los
hechos». Y que si se demostrase que alguna
persona se había lucrado con esta operación
acudiría a los
tribunales.
Casualmente, una vez
apaciguada la tormenta política por estos
hechos, Nájera, Bautista y Lora
formalizaron en breve espacio de tiempo las
compraventas de los tres pisos en uno de
los bloques que se construyeron
aprovechando la superficie del terreno que
estaba previsto ceder al Ayuntamiento.
Pedro Pablo Bautista compró la planta baja
letra A del bloque 9 de la manzana B (110
metros cuadrados más jardín) por 16
millones de pesetas de los cuales 4
millones se confiesan recibidos por parte
del promotor y el resto corresponde a la
subrogación de la hipoteca que éste tiene
con una Caja de Ahorros.