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EL MUNDO OPINA
¡Que casualidad, no!
Lo de Margarita Nájera es ciertamente
curioso (¿sospechoso?). Lo decimos, más que
nada, por su afición a comprar
solares o viviendas a personas que se
han visto beneficiadas por discutidas
decisiones municipales. El caso
paradigmático, tan paradigmático que le ha
costado una querella por prevaricación y
cohecho, es la compra de un terrenito muy
por debajo del valor de mercado al
recaudador municipal. El entonces marido de
Margarita Nájera firmó la transacción tres
meses después de que se renovase el
contrato a Jaime Riera. No menos llamativa
resulta la licencia de ampliación otorgada
irregularmente a Western Park. ¿Y quién
firmaba este proyecto? Pues una tal Isabel
Nájera Aranzábal que, casualidades de la
vida, es la hermana de la alcaldesa. Ahora
resulta que la alcaldesa, su jefe de
gabinete y su ex director de Relaciones
Institucionales adquirieron tres pisos en
Calvià a un promotor que, siguen las
casualidades, se había librado de tener que
ceder 27.000 metros cuadrados al
Consistorio gracias a un olvido del
equipo de gobierno. Los ciudadanos de
Calvià están realmente maravillados con la
baraka de la alcaldesa. Margarita
Nájera es, sin temor a exagerar, una de las
tipas más suertudas que hay
urbanísticamente hablando a este lado del
Mediterráneo. En fin, que la vida de
nuestra protagonista es una pura
casualidad.
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