INDALECIO RIBELLES
PALMA.-
Segundo incendio de una vivienda en Palma
en menos de 24 horas y el mismo factor: un
cortocircuito en una instalación eléctrica
que no guardaba las debidas condiciones de
seguridad.
Tras el siniestro del
pasado domingo en el que resultó calcinada
una vivienda abandonada del Casco Antiguo,
el incendio de ayer sucedió en un segundo
piso de la calle Joaquín María Bover.
Afortunadamente tampoco hubo que lamentar
daños personales a pesar de que se vivieron
momentos de gran tensión entre el
vecindario, ya que el inmueble siniestrado
estaba ocupado por una persona que en el
momento de declararse el incendio se
encontraba tranquilamente durmiendo.
Los vecinos, alertados por la densa
humareda que comenzaba a tomar la escalera
vecinal, avisaron a los bomberos y lograron
con sus gritos que el ocupante de la
vivienda se despertara y abandonara por su
propio pie el inmueble. Todo el mobiliario
del piso quedó destruido, aunque en poco
más de 75 minutos el Cuerpo de Bomberos de
Palma lograba extinguir el incendio sin que
fuese necesario desalojar el resto de
viviendas del edificio.
Pero el
segundo siniestro provocado por un
cortocircuito ha vuelto a poner sobre la
mesa las graves deficiencias que presentan
las instalaciones eléctricas de muchos
hogares de Palma. Ayer desde la Asociación
de Empresarios de Instalaciones Eléctricas
de Mallorca (ASINEM) se apuntaba que nada
menos que el 86% de las viviendas de más de
25 años, en concreto las construidas con
antelación al año 1973, tienen una
instalación eléctrica deficiente.
Los datos en los que se basan los
profesionales del sector proceden del
denominado Libro Azul de la Electricidad,
un vasto estudio elaborado por la
Asociación de fabricantes de material
Eléctrico (AFME).
'Falta de
cultura eléctrica'
Según este
informe, en toda España se producen cada
año más de 7.000 incendios a causa de
cortocircuitos. Un dato que demuestra lo
que Carlos Moyà, presidente de Asinem,
denomina falta de «cultura eléctrica» que
provoca que muchos propietarios mantengan
en su hogar unas instalaciones obsoletas
con el consiguiente riesgo de incendio.
Y es que en las construcciones
anteriores a 1973, año en el que aparece el
primer reglamento de seguridad, no era
obligatorio ni los diferenciales ni la toma
de tierra en las instalaciones. «Estas
viviendas anteriores al reglamento siguen
ahí y es donde se produce un 99% de los
siniestros», afirma Moya.
Entre las
deficiencias más palpables que los
profesionales apuntan en los edificios se
encuentra la falta de protección del
diferencial; la ausencia de toma de tierra;
aislamiento del cableado defectuoso; la
presencia de fusibles - algo que está
totalmente en desuso - o de un interruptor
general de accionamiento manual cuando hoy
día todos son automáticos.
Averías varias
Y en el
tema de las instalaciones interiores de las
viviendas los profesionales de Asinem
detectan a diario fallos y defectos en la
caja de conexión que en muchos casos están
rotas, sin tapas o con empalmes por
retorcimientos en plan casero sin pasar un
mínimo control de calidad por parte de la
Administración balear.
Con la llegada
del invierno y el aumento del gasto
energético en los hogares, las
instalaciones eléctricas en esta clase de
viviendas se convierten en una 'bomba'. La
razón es que no pueden soportar el enganche
sistemático de toda clase de
electrodomésticos más el de la calefacción
por lo que es lógico que sea en ésta la
época cuando exista más riesgo de
siniestros.