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  Miércoles, 30 de octubre de 2002 Actualizado a las 20:05
 

BERLIN
Baltasar Porcel arremete contra el Rey y Aznar por no hablar catalán pese a veranear en Baleares

El escritor participó en un debate sobre el turismo balear en el Kulturbraerei de Berlín


ALEJANDRO LORENTE

Especial para EL MUNDO/El Día de Baleares

BERLÍN.-El escritor mallorquín Baltasar Porcel calificó de enervante que «Mallorca sea lugar de vacaciones del presidente del gobierno, a quien nunca se le ha escuchado hablar catalán, y del rey quién, habla y entiende el catalán, pero nunca hace uso de esta lengua en público», en un debate celebrado en la berlinesa Kulturbrauerei.

Porcel realizó estas declaraciones en el marco de la mesa redonda sobre el tema: Turismo y cultura en las Islas Baleares, que tuvo lugar en la capital alemana en el marco de las jornadas culturales de «El Pont blau»; un debate especialmente interesante al celebrarse en la capital de Alemania, habida cuenta de la enorme cantidad de turistas de esta nacionalidad (cerca de 2,5 millones) que visitan cada año las Islas Baleares.

En la mesa redonda participaron, además de Porcel, el catalanófilo de la Universidad de Frankfurt, Til Stegmann; Cornelia Staudacher, autora de una guía literaria mallorquina (Spaziergänge durch das literarische Mallorca); Josep Moll, el director de la Oficina del Gobierno Balear en Berlín, y el periodista Joachim Fahrun, del Berliner Morgenpost, que vivió dos años en Mallorca, donde trabajó para el Mallorca Magazine. El también periodista Martin Paulus fue el moderador del debate.

Durante la mesa redonda, Baltasar Porcel aseguró que la situación de la vida cultural en la Mallorca de hoy es más que dramática; el escritor describió una «Mallorca atenazada desde el fin de la guerra civil por la implantación forzosa del castellano, así como por la imparable llegada del turismo masivo, lo que produjo un desleimiento cada vez mayor de la población y lengua propias».

Según Porcel, se ha producido un claro declive de la actividad cultural autóctona desde principios del siglo XX hasta la fecha actual. «La rica literatura balear no podría subsistir sin el mercado editorial de Cataluña», aseguró.

El autor mallorquín aun fue más lejos al asegurar que de hecho, los suyos no sólo aceptan, sino que les gusta esa situación de indefensión en que se ven inmersos, sobre todo ahora que están en minoría numérica.

Al respecto, Cornelia Staudacher afirmó que el término de «Isla de la calma», acuñado a comienzos del siglo XX por el pintor y escritor catalán Santiago Rusiñol ha quedado «pulverizado» por la realidad actual de la isla.

Otros de los temas a tratar en el debate celebrado en Berlín fueron la polémica de la ecotasa y la discriminación hacia los turistas.

El periodista Joachim Fahrun confesó que nunca en su vida se había sentido tan discriminado como en Mallorca, sin posibilidad alguna de acceder a la vida cultural de la isla y lamentó las trabas que se encuentran para adentrarse a un universo cultural a su modo de ver estancado. Fahrun dio un toque polémico al debate al asegurar que los escritores de todo el mundo que fueron en la década de los 30 a la isla no lo hicieron por la vida cultural, sino porque era un lugar hermoso y barato. Ahora, aseguró Fahrun, los mallorquines viven, y muy bien, del turismo. Porcel replicó a estas palabras que «no sólo son los mallorquines los que viven del turismo, sino también todos los demás».

Sobre el polémico asunto de la ecotasa, el director de la Oficina del Govern Balear en Berlín, Josep Moll, comentó que había una confusión idomática, ya que en Alemania se tradujo este término por Ökosteuer, o sea impuesto ecológico, lo que en absoluto se ajustaría al sentido literal de la ecotasa, que no es otro que el de reparar de la manera más directa posible los daños ocasionados al medio ambiente por el turismo.

Para Fahrun, la ecotasa no es el problema, ya que los alemanes sin medios no van a dejar de ir a Mallorca por este incremento de los costes de vacaciones, ya que ya hace tiempo que estos optaron por otros destinos turísticos como Bulgaria. El periodista alemán se mostró convencido de que eliminando el turismo masivo, a la luz de la tendencia actual de fomentar el turismo cultural y rural en detrimento del masivo, no se le haría ningún favor a la actividad cultural de la isla.

 
   
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