MARIBEL CAÑELLAS
PALMA.- La
Fundación «La Caixa» en colaboración con el
MNAC inaugurará mañana una de las muestras
antológicas más destacadas de su
programación, dedicada a la obra modernista
del polifacético artista Josep Maria Jujol.
La exposición Jujol, Diseñador
se enmarca dentro del ciclo de eventos
culturales con motivo del año Gaudí, que
recoge casi un centenar de piezas
procedentes de colecciones privadas y de la
propia familia del maestro catalán, algunas
de las cuales se exhiben en público por
primera vez. Nunca una muestra de Jujol
había alcanzado tal magnitud. Después de
itinerar en Barcelona llega a Palma con un
montaje que ocupa las tres plantas del Gran
Hotel.
El arquitecto heredó de su
maestro, Antonio Gaudí, la pasión por los
seres fantásticos, el medievalismo y el uso
de materiales primitivos como el hierro
forjado, la madera o el vidrio trabajados
con una estética próxima a los 'cuentos de
hadas', donde la presencia de la línea
curva y el gusto por las formas de la
naturaleza se convierten en refrencias de
primer orden. El paralelismo entre ambos
artistas ha provocado que muchas veces se
desconozca qué obras son de Gaudí y cuales
de Jujol. Sin embargo, se desmarca de su
predecesor en el uso de colores intensos;
los tonos pastel, típicos del modernismo,
adoptan con Jujol un cariz más extremo:
amarillos chillones, azules intensos y el
rojo, configuran la paleta cromática del
artista. Otro de los rasgos que definen sus
piezas es el gusto por el dorado, al que
sus aprendices llamaban coloquialmente
'jujolina'.
Jujol huye de los lujos
y se decanta hacia el uso de materiales
reciclados, de esta manera sentó las bases
para el nacimiento de tendencias
contemporáneas, como el movimiento italiano
denominado Arte Povera. Al igual que Gaudí,
sus obras se hallan en íntima conexión con
la religiosidad que le llevó a elaborar
numerosas piezas para las iglesias de
Tarragona.
Discípulo de
Gaudí
Su labor bajo la tutela del
genio modernista en la catedral de Palma ha
sido uno de los pocos testimonios que han
dejado la huella imborrable de su
genialidad artística, que escandalizó al
obispado mallorquín de principios del siglo
XX. Dibujante, arquitecto y diseñador, poco
a poco se descubre la maestría de Jujol,
que tanto tiempo se vio ensombrecida por la
magnitud de Gaudí.
La exposición,
fragmentada en seis hábitos temáticos,
acoge una selección de obras
contextualizadas en el período de máxima
eclosión creativa del artista, desde 1902
hasta 1926, momento en el que finaliza su
formación y da comienzo su etapa como
pupilo de Gaudí. La planta baja de la
fundación, muestra los inicios de su etapa
más primeriza. Bocetos de arquitecturas
gaudinianas, que el joven artista diseñó
para su maestro, así como una copia de la
maqueta de la fachada de la Sagrada
Familia. También se pueden contemplar
elementos decorativos a la par que
funcionales, como las puertas de madera de
la casa Batlló y sus trabajos en hierro
forjado como la barandilla del balcón del
Teatro Metropol de Barcelona. Otro de los
apartados está destinado a los trabajos que
realizó para Pere Mañach, el que fuera el
marchante de Picasso, que volvió a
Catalunya para seguir con el negocio
familiar; Jujol creó para él numerosos
muebles y objetos de interiorismo con
tintes surrealistas decorados con la
técnica del pirogravado. También se
muestran piezas inéditas procedentes de su
domicilio particular.
La
religiosidad de Jujol queda manifiesta en
las obras de caracter liturgico, donde el
cromatismo y la caligrafía aparecen con una
mayor intensidad. El retablo de Santa Tecla
de Tarragona es una de las piezas más
sorprendentes, que se suman a las
creaciones realizadas a partir de
materiales desechados.
La exposición
se completa con visitas guiadas y la
conferencia «Gaudí y Jujol», a cargo del
escultor Lluís Gueiburt, el día 24 de
septiembre. El 8 de octubre, el arquitecto
Pedro Vaquer presentará «Jujol la sombra de
un dios menor» y el día 22 del mismo mes,
el vástago del arquitecto realizará una
charla sobre su visión como hijo del
artista.