DIEGO FELIU«Ahmed Brahim ocupa un lugar
destacado en el organigrama delictivo de la
organización terrorista Al Qaeda,
participando en las labores de financiación
y de adoctrinamiento». Con esta convicción,
los agentes del Servicio de Información de
la Guardia Civil procedieron al
interrogatorio del argelino de 56 años de
los que 10 los pasó viviendo en
Palma.
Previamente, Brahim escuchó sus
derechos, pidió un intérprete francés y no
firmó el acta de detención que se produjo
en su casa de Sant Joan Despí (Barcelona)
el pasado 13 de abril cuando estaba
acompañado de cuatro jóvenes de entre 25 y
28 años, todos ellos con pasaportes o
tarjetas de identidad francesa, y a los que
la Guardia Civil les deja marchar después
de que Brahim los identificara como
familiares y amigos suyos.
Un alférez y
un cabo primero, expertos en informática,
precintan hasta nueve equipos informáticos,
multitud de disquetes y cientos de cedés
(en la portada de uno figura la siguiente
inscripción: Explication des provocations
contre l'Islame en complise avec les chefs
d'ETA), mientras que el resto de los
agentes que intervienen en el registro van
introduciendo en cajas de cartón todos los
papeles y documentos que consideran
susceptibles de contener información de la
presunta relación de Brahim con Al Qaeda,
incluso dos libros: «Le Saint Coran» y «Le
kappel et les invocations du
musulman».
Son las 15.30 horas del 15 de
abril. El lugar, la Dirección General de la
Guardia Civil en Madrid. Asistido por un
abogado de oficio y una interprete oficial
de francés comienza la primera declaración
a la que es sometido Brahim. El argelino no
oculta que Nora es fruto de su matrimonio
con la finlandesa Pirjo Helena, su tercera
esposa, y que con las dos anteriores, de
nacionalidad argelina, tiene una prole de
siete hijos más de ambos sexos.
Ahmed
Brahim tiene por fin la oportunidad de
explicar por qué trasladó su residencia al
Paseo Marítimo de Palma a principios de los
noventa. Una de las empresas para las que
trabajaba en Suecia, dedicada a realizar
grandes obras públicas en Argelia, creó una
infraestructura en Palma para descanso y
disfrute del personal y estando en la isla
pidió la residencia como turista. En
concreto, trabajó como director de
marketing para la empresa Aktiebolaget
Arbetsbesparande Byggmetoder de la
localidad sueca de Halmstad. Las empresas
de este país nórdico Liden Alimak, Ernström
& Company AB, Tremix AB y Skanska le
designan director de ventas para Argelia y
la canadiense Aluma-Systems le nombra
representante oficial en el país del
Zagreb, lo mismo que hace la alemana Peri
Schalung und Gerüste y la española Astral
Export.
Después de casi diez años
residiendo en Palma tomó la decisión de
abandonar la isla por respeto a su
religión: «las mujeres vestían
prácticamente desnudas, lo cual es ofensivo
para los musulmanes», confesó a los agentes
que le interrogaban. Además, Barcelona está
más próxima a Francia y, por tanto, al
resto de su familia.
En 1990 dejó de
trabajar para las empresas suecas ya que,
según argumentó, disponía de los recursos
económicos (en una cuenta del Skamdinaviska
Enskilda Banken (SEB) en Luxemburgo en la
que le ingresaban las comisiones de ventas
llegó a disponer de 14 millones de coronas
suecas, unos 250 millones de pesetas)
necesarios para mantener a toda su familia
sin trabajar.
Fundó la empresa Nora
Yachting a instancia de un matrimonio
inglés con el que tenía amistad e importó
cuatro embarcaciones desde Estados Unidos
por las que abonó 36 millones de pesetas,
inversión que sólo le dio pérdidas. Desde
1992 a 1998 no consiguió vender ni una sola
de las lanchas y por ese motivo mantuvo
activa la sociedad hasta que logró
desprenderse de ellas.
En el transcurso
del interrogatorio se deslizó la primera
revelación importante: a principios de
diciembre de 2001 la cuenta que a nombre de
su esposa tenía abierta en el SEB de
Luxemburgo fue bloqueada «a instancias de
las autoridades españolas». Esta revelación
se la hizo el fiscal general de aquel país,
Carlos Zeyenn.
En el único sumario
abierto en España contra Brahim por un
presunto delito de colaboración con banda
armada, no hay ninguna referencia al
bloqueo de la mencionada cuenta, según ha
podido comprobar este periódico. ¿Quién la
congeló? Esta es una pregunta que aún hoy
por hoy no tiene respuesta.
La vivienda
de Palma, el ático del edificio Miramar, la
compró, después de ver un cartel ofreciendo
su venta, al entonces presidente del
Parlament Balear, Jeroni Albertí, por 40
millones de pesetas pagados con un cheque
del banco SEB de Suecia que fue transferido
a una cuenta de la Banca March. Y la vendió
diez años después a la sociedad Esther
Internacional por 180 millones. Tras esta
operación su patrimonio, según estimación
de la Guardia Civil, ascendió a 564
millones de pesetas si se contabilizan las
cuentas en Luxemburgo y España, el piso en
Marsella y la casa de campo en Storuman
(Suecia).
Durante el interrogatorio los
agentes del Servicio de Información se
muestran muy interesados en conocer si
existieron transferencias a organizaciones
islámicas o terroristas. La única
aportación que el argelino recordó haber
hecho fueron dos millones de pesetas para
ayudar a la compra de un local en Sa Pobla
destinado a ser lugar de culto para los
musulmanes que viven y trabajan en la zona.
Sin embargo, las autoridades
estadounidenses afirman que en el SEB de
Nueva York existe una cuenta a nombre de
Ahmed Brahim desde la que se ordenó una
transferencia en mayo de 1999 al Saudí
Holland Bank figurando como intermediario
el Chase Manhattan Bank. Desde Luxemburgo
también se asegura que realizaba pagos
regulares a Francia, Alemania, Argelia,
Holanda y Arabia Saudí. A pesar de ello, la
Guardia Civil no ofrece una explicación de
todas estas operaciones.
Conoció el
nombre de Osama Bin Laden la primera vez
que estuvo en la mezquita de Medina para
proponer su proyecto informático. Allí se
enteró de lo poderosa e importante que es
la familia Bin Laden y de que fueron sus
miembros los que mandaron construir el
templo. Por ello, mantuvo una relación con
la empresa «Bin Laden»; era la encargada
del mantenimiento de la Mezquita «El
Haran».
Del análisis de las llamadas
efectuadas desde los teléfonos de Brahim la
Guardia Civil concluye sin demasiada
convicción, ya que no abandonan el mundo de
las suposiciones, que uno corresponde a un
fax de Arabia Saudí perteneciente a Hamad
M.A. Ghamas y con el que contactaban tanto
Abu Hajer como Wadj El-Hage, lugarteniente
de alto rango de Osama Bin Laden que fue
detenido en Estados Unidos por su presunta
relación con acciones terroristas.
Los
agentes del Tepol han trascrito algunas de
las conversaciones grabadas por orden
judicial y, entre ellas, la que tiene
Brahim el día 1 del pasado mes de abril con
su amigo Driss Jdayah Moumen que vive en la
calle General Ricardo Ortega de Palma.
Driss le asegura que está «harto de España»
y le pide a Dios que lo separe pronto de
ella. Brahim desde el otro extremo del hilo
telefónico en Barcelona le da la razón y le
dice que «España no es un país en el que la
religión sea una virtud», según la
traducción del árabe realizada por la
Guardia Civil.
Brahim intuye que sus
conversaciones están siendo intervenidas.
El 6 de abril, y durante una conferencia
con Arabia Saudí, critica en conversación
con un tal Seij Slimane, «la falta de
solidaridad entre los musulmanes y asegura
que si estuvieran más unidos los judíos
caerían a la tierra». Afirma que ésta no es
la religión que él entiende y que él habla
muy claro aunque los servicios de
información le escuchen.
El 16 de abril
el FBI remite un informe al Tepol en el que
se plantean una serie de coincidencias
entre Abu Hajer y Ahmed Brahim. La
valoración que de él hace el servicio de
información de la Guardia Civil es
sorprendente: «Brahim reúne el perfil
idóneo para ser captado por la red Al Qaeda
para realizar misiones similares a las
desarrolladas por Hajer».