RICARDO FERNANDEZEIVISSA.- Agentes del
Cuerpo Nacional de Policía detuvieron ayer
a Francisco Moreno Muñoz como presunto
autor del asesinato de Antonio Navarro, el
mendigo minusválido que acostumbraba a
pedir ante en centro social Ebussus de Vara
de Rey. El crimen se produjo tras empujar
la silla de ruedas por un barranco.
La
detención se practicó escasamente 24 horas
después de que Antonio fuera arrojado por
un acantilado de 15 metros de altura en
Illa Plana, muy cerca de Botafoc, alrededor
de las 23.30 horas del pasado
miércoles.
Francisco era familiar de su
víctima. Pertenece, según fuentes
policiales, a la familia de Los chochitos.
Fue detenido en 14 ocasiones, por delitos
de robo con fuerza, robos con violencia e
intimidación, receptación y tráfico de
estupefacientes. Su delito más grave fue
haber abusado de un menor a la entrada de
sa Penya.
Según fuentes policiales,
Francisco, enganchado a la droga, era una
de las personas de confianza del fallecido,
ya que habitualmente le ayudaba en sus
desplazamientos en silla de ruedas.
Los
familiares declararon a la Policía que
Antonio llevaba 130 euros (21.630 pesetas)
en el interior del calzado, documentación
personal y una cartilla bancaria, además de
algunos objetos que no han sido hallados,
por lo cual se apunta el robo como el móvil
más razonable del asesinato, según fuentes
policiales.
Las mismas fuentes consideran
que Francisco recibía una asignación de
Antonio por llevarle de un lugar a otro,
que el utilizaba para el consumo de su
dosis de droga. La noche del pasado
miércoles el presunto asesino y su víctima
estuvieron, sobre las 22.00 horas, por
espacio de 30 minutos en un bar de la
Avenida de Santa Eulària, en donde, según
varios testigos, tuvieron una fuerte
discusión llamando la atención del resto de
la clientela.
El origen de la reyerta fue
la negativa de Antonio a darle el dinero
por lo que Francisco decidió quitárselo
todo, lo que le habría costado muchos días
de transporte. Además, dio por terminado su
trabajo tirándolo después por el acantilado
de Illa Plana.
Un pescador que se
encontraba en aguas cercanas al acantilado
observó primero la caída de una silla de
ruedas y después de la Antonio
Navarro.
Tras realizar una minuciosa
inspección ocular en el lugar de los hechos
por parte de funcionarios de Udyco y del
Grupo de Policía Científica, se descartó
una causa accidental del suceso. Dados los
impedimentos físicos de la víctima, era
imposible que por sus propios medios
hubiera podido llegar a la zona donde
apareció el cadáver, superar un quitamiedos
que obstaculizaba la llegada al acantilado,
plegar la silla de ruedas y lanzarla por el
acantilado, y después de forma voluntarias
lanzarse él.
Durante toda la noche de ese
mismo día, los encargados de la
investigación se entrebistaron con
numerosos vecinos del barrio de sa Penya,
familiares y personas que mayor relación
tenían con el mismo, a fin de conocer con
la mayor excatitud posible como
transcurrieron las últimas horas de vida
del fallecido.
Los primeros datos
ubicaban al fallecido en el barrio de la
Marina hasta aproximadamente las 21.00
horas del miércoles, acompañado de un
reducido grupo de personas. Los
funcionarios rastrearon el itinerario
lógico que habría realizado el fallecido
hasta el lugar donde fue arrojado. Fruto de
estas gestiones se obtuvieron valiosos
testimonios hasta reconstruir los
movimientos del detenido.