ricardo fernandezEIVISSA.- El Cuerpo
Nacional de Policía detuvo ayer a Francisco
Moreno Muñoz como presunto autor del
asesinato de Antonio Navarro, el mendigo
minusválido que acostumbraba a pedir ante
la Sociedad Cultural Ebussus de Vara de
Rey, en el centro de Eivissa.
La
detención se practicó menos de 24 horas
después de que Antonio fuera arrojado por
un acantilado de 15 metros de altura en
Illa Plana, muy cerca de Botafoc, alrededor
de las 23.00 horas del pasado
miércoles.
Francisco, de 27 años y
natural de Reus (Tarragona), era familiar
de su víctima, pertenece, según fuentes
policiales, a la familia de Los Chochitos.
Fue detenido en 14 ocasiones, por delitos
de robo con fuerza, robos con violencia e
intimidación, receptación y tráfico de
estupefacientes. Su delito más grave fue
haber abusado de un menor a la entrada de
sa Penya, hace ya algunos años.
Según
fuentes policiales, Francisco, enganchado a
la droga, era una de las personas de
confianza del fallecido, de 48 años y
natural de Granada, ya que habitualmente le
ayudaba en sus desplazamientos en silla de
ruedas. Ambos eran vecinos del barrio de sa
Penya.
Los familiares declararon a la
Policía que Antonio llevaba 130 euros
(21.630 pesetas) en el interior del
calzado, documentación personal y una
cartilla bancaria, además de algunos
objetos que no han sido hallados, por lo
cual, se apunta el robo como el móvil más
razonable del asesinato, según fuentes
policiales.
Francisco está enganchado a
la heroína. Antonio, que recibía una
pensión, le proporcionaba algo de dinero
que le servía para su dosis, a cambio de
ayudarle en sus desplazamientos. Sin
embargo, Francisco y Antonio habían sido
vistos alrededor de las 22.00 horas de la
noche del viernes, por espacio de 30
minutos en un bar de la Avenida de Santa
Eulària, en donde tuvieron una fuerte
discusión llamando la atención del resto de
la clientela.
Primero una silla
Fuentes
policiales consideran que ambos no debieron
llegar a un acuerdo en temas económicos,
con lo que Francisco decidió quedarse con
los 130 euros de una sola vez, cuando
podría haberle costado a lo mejor varios
días alcanzar esa cantidad y desprenderse
para siempre del peso de tener que
desplazar siempre a su familiar de un lado
a otro.
Un pescador que se encontraba en
aguas cercanas al acantilado observó
primero la caída de una silla de ruedas y
después la Antonio Navarro, la noche del
miércoles a las 23.00 horas.
Tras
realizar una minuciosa inspección ocular en
el lugar de los hechos, la Policía descartó
un accidente como causa del suceso ya que,
dados los impedimentos físicos de la
víctima, era imposible que por sus propios
medios hubiera podido llegar a la zona
donde apareció el cadáver, superar un
quitamiedos que obstaculizaba la llegada al
acantilado, plegar la silla de ruedas,
lanzarla por el acantilado y, después, de
forma voluntaria, lanzarse él.
Durante
toda la noche, los encargados de la
investigación se entrevistaron con
numerosos vecinos del barrio de sa Penya,
familiares y personas que mayor relación
tenían con el mismo, a fin de conocer con
la mayor exactitud posible, como
transcurrieron las últimas horas de vida
del fallecido.
Los primeros datos
ubicaban al fallecido en el barrio de la
Marina hasta aproximadamente las 21.00
horas del miércoles, acompañado de un
reducido grupo de personas.
Los
funcionarios rastrearon el itinerario
lógico que habría realizado el fallecido
hasta el lugar donde fue arrojado. Fruto de
estas gestiones se obtuvieron valiosos
testimonios que indicaban que el detenido,
junto con otra persona, abandonando la zona
de la Marina, saliendo por la entrada del
puerto en dirección a marina Botafoch.
Ambos fueron vistos en distintos puntos de
la Avenida de Santa Eulària, paseo de Juan
Carlos I y Marina Botafoch.
De los
testimonios aportados se sacó una
descripción física común de la persona que
acompañaba al fallecido. Esta descripción
fue contrastada con dos de las personas con
las que fue visto momentos antes en La
Marina, que eran perfectamente
identificadas.
Con los datos que tenía la
Policía, se acordó celebrar en las
Comisaría una rueda de reconocimiento en
presencia del Juez de Instrucción, de la
fiscal y del abogado que se encontraba de
guardia, reconociendo, diversos de los
testigos, sin ningún tipo de dudas a
Francisco, como la persona que acompañaba
al fallecido en el trayecto antes
indicado.
Francisco había prestado
declaración en comisaría en calidad de
testigo ese mismo día por la mañana, y en
la misma afirmó que la última vez que vio
al fallecido fue a las 21.00 horas del día
de los hechos en La Marina. Las
declaraciones de los testigos contradecían
esta declaración.