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  Sábado, 27 de abril de 2002 Actualizado a las 01:12
 

Cae el asesino del mendigo inválido: lo despeñó por 130 euros

Francisco Moreno, del clan de 'los chochitos' de Sa Penya, acumulaba catorce detenciones

  A D E M A S
 Su hermano, 'el Nai', mató a Lucía Ferragut
 Eficacia 10
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ricardo fernandez

EIVISSA.- El Cuerpo Nacional de Policía detuvo ayer a Francisco Moreno Muñoz como presunto autor del asesinato de Antonio Navarro, el mendigo minusválido que acostumbraba a pedir ante la Sociedad Cultural Ebussus de Vara de Rey, en el centro de Eivissa.

La detención se practicó menos de 24 horas después de que Antonio fuera arrojado por un acantilado de 15 metros de altura en Illa Plana, muy cerca de Botafoc, alrededor de las 23.00 horas del pasado miércoles.

Francisco, de 27 años y natural de Reus (Tarragona), era familiar de su víctima, pertenece, según fuentes policiales, a la familia de Los Chochitos. Fue detenido en 14 ocasiones, por delitos de robo con fuerza, robos con violencia e intimidación, receptación y tráfico de estupefacientes. Su delito más grave fue haber abusado de un menor a la entrada de sa Penya, hace ya algunos años.

Según fuentes policiales, Francisco, enganchado a la droga, era una de las personas de confianza del fallecido, de 48 años y natural de Granada, ya que habitualmente le ayudaba en sus desplazamientos en silla de ruedas. Ambos eran vecinos del barrio de sa Penya.

Los familiares declararon a la Policía que Antonio llevaba 130 euros (21.630 pesetas) en el interior del calzado, documentación personal y una cartilla bancaria, además de algunos objetos que no han sido hallados, por lo cual, se apunta el robo como el móvil más razonable del asesinato, según fuentes policiales.

Francisco está enganchado a la heroína. Antonio, que recibía una pensión, le proporcionaba algo de dinero que le servía para su dosis, a cambio de ayudarle en sus desplazamientos. Sin embargo, Francisco y Antonio habían sido vistos alrededor de las 22.00 horas de la noche del viernes, por espacio de 30 minutos en un bar de la Avenida de Santa Eulària, en donde tuvieron una fuerte discusión llamando la atención del resto de la clientela.

Primero una silla

Fuentes policiales consideran que ambos no debieron llegar a un acuerdo en temas económicos, con lo que Francisco decidió quedarse con los 130 euros de una sola vez, cuando podría haberle costado a lo mejor varios días alcanzar esa cantidad y desprenderse para siempre del peso de tener que desplazar siempre a su familiar de un lado a otro.

Un pescador que se encontraba en aguas cercanas al acantilado observó primero la caída de una silla de ruedas y después la Antonio Navarro, la noche del miércoles a las 23.00 horas.

Tras realizar una minuciosa inspección ocular en el lugar de los hechos, la Policía descartó un accidente como causa del suceso ya que, dados los impedimentos físicos de la víctima, era imposible que por sus propios medios hubiera podido llegar a la zona donde apareció el cadáver, superar un quitamiedos que obstaculizaba la llegada al acantilado, plegar la silla de ruedas, lanzarla por el acantilado y, después, de forma voluntaria, lanzarse él.

Durante toda la noche, los encargados de la investigación se entrevistaron con numerosos vecinos del barrio de sa Penya, familiares y personas que mayor relación tenían con el mismo, a fin de conocer con la mayor exactitud posible, como transcurrieron las últimas horas de vida del fallecido.

Los primeros datos ubicaban al fallecido en el barrio de la Marina hasta aproximadamente las 21.00 horas del miércoles, acompañado de un reducido grupo de personas.

Los funcionarios rastrearon el itinerario lógico que habría realizado el fallecido hasta el lugar donde fue arrojado. Fruto de estas gestiones se obtuvieron valiosos testimonios que indicaban que el detenido, junto con otra persona, abandonando la zona de la Marina, saliendo por la entrada del puerto en dirección a marina Botafoch. Ambos fueron vistos en distintos puntos de la Avenida de Santa Eulària, paseo de Juan Carlos I y Marina Botafoch.

De los testimonios aportados se sacó una descripción física común de la persona que acompañaba al fallecido. Esta descripción fue contrastada con dos de las personas con las que fue visto momentos antes en La Marina, que eran perfectamente identificadas.

Con los datos que tenía la Policía, se acordó celebrar en las Comisaría una rueda de reconocimiento en presencia del Juez de Instrucción, de la fiscal y del abogado que se encontraba de guardia, reconociendo, diversos de los testigos, sin ningún tipo de dudas a Francisco, como la persona que acompañaba al fallecido en el trayecto antes indicado.

Francisco había prestado declaración en comisaría en calidad de testigo ese mismo día por la mañana, y en la misma afirmó que la última vez que vio al fallecido fue a las 21.00 horas del día de los hechos en La Marina. Las declaraciones de los testigos contradecían esta declaración.

 
   
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