MANOLO ORTIZPALMA.- «La moda como
diálogo... y también como negocio». Con
este sugestivo lema se inició ayer en el
salón de actos de la Banca March de Palma
la primera de las dos jornadas del II
Seminario de Moda, organizado por la
conselleria d'Economia, Comerç i Indústria
del Govern balear, el Institut d'Innovació
Empresarial de les Illes Balears (IDI) y la
fundación Ars Nova de estudios superiores
de diseño.
El acto contó con una nutrida
representación de profesionales del sector,
tanto de empresarios e industriales como de
conocidos diseñadores baleares.
La
primera ponencia corrió a cargo de María
Molina, historiadora del Arte y presidenta
de Arte XXI.
En su intervención , Molina
se centró en lo que denominó como
«globalización versus liderazgo», y destacó
el peligro que se cierne hoy sobre una
industria que «cada vez tiende más hacia la
uniformidad».
Frente a ello, Molina
apostó por «entender la moda como una de
las Bellas Artes», con un contenido
claramente social.
«El interés creciente
de la moda», dijo, «no es sólo una cuestión
de marketing o de generar tendencias», y
tomó como ejemplo la figura de Gaudí, «que
con el paso del tiempo se ha convertido en
incuestionable».
Frente a la «pereza
intelectual» que, según sus palabras,
domina en el ámbito del diseño, junto con
la «búsqueda del éxito fácil», Molina se
mostró a favor de una «moda innovadora,
cultural, que afortunadamente empieza ya a
entrar en los museos».
A esta
intervención siguió la del veterano modisto
cordobés Elio Berhanyer, quien, haciendo
gala de su experiencia y de un acusado
sentido del humor, explicó que «la moda
comienza el día en el momento en el que un
ser humano decidió hacerse un tatuaje en la
piel».
Berhanyer se definió a sí mismo
como «un arquitecto frustrado», y puso el
ejemplo de Balenciaga, al que consideró
como «un verdadero genio y un auténtico
maestro», y del que dijo que «trabajaba el
textil como si fuera masilla,
moldeándolo».
En su disertación, Elio
Berhanyer apostó por la pevivencia de la
alta costura frente al 'pret a porter'. «Si
la moda nunca ha sido considerada como un
arte es por lo que tiene de efímera; la
moda sólo se acerca al arte cuando pierde
su temporalidad», para añadir que «cuando
hace costura no piensas en las ventas,
haces lo que realmente quieres».
El
diseñador cordobés dijo sentirse atraído
por vestir a la mujer madura: «La mujer que
más necesita a los diseñadores», afirmó en
tono irónico, «es la que se empieza a
averiar; las jóvenes no necesitan ni
vestirse».
'Pret a porter'
Berhanyer
auguró laga vida a la alta costura, si bien
defendió el 'pret a porter' como «elemento
democratizador de la moda».
Y frente a
una mujer elegante y muy femenina, criticó
la actitud del varón, «que no ha cambiado
su manera de vestir desde la época del
Romanticismo».
Ya por la tarde, intervino
Alfredo Cruz Prados, catedrático de
Filosofía de la Universidad de Navarra,
quien disertó sobre el factor moda como
elemento de distinción entre los seres
humanos en el conjunto de sus relaciones
sociales.
«El vestir es un lenguaje con
el que tratamos de comunicar lo que somos»,
dijo Cruz, para añadir que «vivimos en un
mundo cívico, de mediaciones, de
convenciones entre seres desconocidos que
no comparten sus biografías. Y es en ese
contexto en el que debemos entender el
ritual del vestir».
«La moda», añadió más
adelante, «enriquece nuestra presencia
corporal y singulariza nuestra
personalidad, pero con una singularidad en
lo común; el resto es pura extravagancia.
De ahí que la ostentación siempre sea
vulgar».
Cerró el ciclo de ponencias,
todas ellas de gran nivel, la periodista
Lola Gavarrón, quien hizo pase de
diapositivas lo que denominó «el juego de
las formas para la construcción de nuestro
propio personaje».
El seminario se
cerrará hoy, a partir de las 10 horas, con
sendas mesas redondas en las que
intervendrán, entre otros, el diseñador
Antonio Pernas; Vicente Suárez, responsable
de compras de El Corte Inglés; Miguel
Beltrán, director de la Cámara de Comercio
Exterior de Baleares; Anuska Menéndez,
coordinadora del área de moda del IDI, y
del diseñador mallorquín Xisco
Caimari.
El acto de clausura correrá a
cargo del vicepresidente del Govern balear,
Pere Sampol.