MIQUEL FÈLIX
MAÓ.— Con tal de incentivar la innovación, calidad y originalidad de las colecciones presentadas por los fabricantes en Euro-Bijoux 2002, la organización ha propuesto este año la ampliación de los premios que se otorgan en el marco de la feria con galardones que distinguen el uso de materiales novedosos, diseños de vanguardia y nuevas concepciones de las líneas clásicas.
Anoche se dieron a conocer los premiados tras la celebración de las jornadas técnicas del Euroforum Rafael Timoner. La firma distinguida por el jurado por hacer un mejor uso de los nuevos materiales en sus colecciones fue la valenciana JVNE. Como el mejor diseño reciente presente en la feria, sobresaliente por su carácter innovador en formas y conceptos, fue distinguida la catalana Carme Anglada. En cuanto a la categoría de Nuevo Clásico fue reconocida como la más destacada la firma menorquina Metalfor, con sede en Es Castell .
En esta ocasión, el jurado estaba formado por Fiorella Baserga, directora de la publicación especializada Ornamento, Pedro Pérez, máximo responsable de la revista Duplex, el experto en moda Angelo Uslenghi y la directora del departamento de moda del Instituto para el Desarrollo Industrial (IDI), Anuska Menéndez.
Los nuevos premios otorgados se tradujeron en una reproducción de la escultura original del galardón y la entrega en metálico de 2.000 euros.
La noche de ayer también sirvió para respaldar el trabajo de tres jóvenes diseñadores en el ámbito de la bisutería y los complementos, destacando así la calidad de su trabajo. Los premiados fueron, por este orden, la francesa Monica Kuchard y los catalanes David Panadés y Rogelio Valle.
Precisamente, la posibilidad de que sus diseños sean reconocidos en un certamen internacional con la repercusión de Euro-Bijoux ha propiciado un destacado incremento del número de trabajos presentados con respecto a otras convocatorias: prácticamente se ha duplicado hasta alcanzar los 71 aspirantes.
Todas las piezas que se hicieron merecedoras de alguna distinción fueron exhibidas en un pase de modelos. Se ponía así el broche final a una sesión que se prolongó más allá de las dos horas.