Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías Clasificados  
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Miércoles, 23 de enero de 2002 Actualizado a las 23:32
 

JORDI VIDAL
Eurolandia ni con cola


Un fuerte viento oriental, aliento del dios Jano, ha sacudido nuestros bolsillos y ha multiplicado las odas y elegías al duro, la rubia y los reales. Un soneto al céntimo hemos escrito jugando al monopoly y a ser extranjeros, todo ello aderezado con las tristes noticias de la tierra plateada de allende los mares y el baile de cargos sanitarios, quítate tú, que me pongo yo. Todos a la casa de Lázaro a resucitar, que ahora ya tenemos transferida hasta la gripe. Enciendo la radio por la mañana y se despide De Santos, que se larga a Cort; por la tarde habla nuestro San Andrés particular con la sotana salpicada de marginación; por la noche me duermen Los Santos en el dial de los obispos, y sueño que un tertuliano nos arregla la universidad, las autopistas, la bolsa de la compra, el alquiler de un video y las acciones. En su tele Aznar retrasa la actuación de los que triunfan y me pierdo sus gallos.

La última compra en pesetas la realizan Matas y Munar, que pagan además a un profesor de dicción para explicar que la finca ni se llama la rasha ni reisha, como oigo yo en emisoras empapadas de mallorquinismo. Un día antes de las elecciones, allí donde dona Xima volvía locos a los Bearn, se cortará una cinta cuatribarrada con castillitos blancos con fondo morado y se instalarán para siempre los burócratas de oscura oposición y la sala de las muñecas se convertirá en un inmenso despacho con helipuerto directo hacia Cabrera, que un día fue isla privada, cementerio de franceses, cuartel y ahora basurero de pijos.

Y la muerte del hombre que más veces pegó en España, el padre del que yo creía que era más que un pegamento, porque era pegamento y medio, me traslada al recortable y a ese olor a trabajos manuales que la EGB convirtió en pretecnología. Banda azul para el papel y la loza —jamas supe qué era loza— y banda roja para plástico, creo, como el nescafé, que había también negro y rojo, o los huevos, marrones y blancos. Si el estanco ya había cerrado, pegaba los cromos con pasteta de harina y agua, que lo arrugaba todo. Y en el CIDE rellenábamos un bote de Ebro con resina y nos pringábamos los dedos. Pero nada como Imedio, con un alfiler que atravesaba el capuchón —eso lo inventaron mis hermanos— y siempre una gota inoportuna sobre la mesa, quitada con el jersey. Nada pudo con el pegamento universal, sólo la adolescencia y los cromos autoadhesivos. Ahora lo compro ya todo pegado y bien pegado, y resina creo que no he vuelto a ver en mi vida.

Otro que se nos ha ido —José María Sánchez-Silva, con quien tanto leí—, que le ha pedido al Señor volver con su querido Marcelino.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos
 OTROS MUNDOS
elmundo
elmundodeporte
elmundodinero
elmundomotor
elmundosalud
elmundolibro
elmundoviajes
elmundovino
Emisión Digital
Navegante
Metrópoli
Expansión&Empleo
mundofree
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad