JUAN RIERA ROCAPALMA.— La Federación
Insular de Cofradías de Pescadores de
Mallorca (Ficopema) espera poner en
funcionamiento a partir del próximo mes de
junio un sistema de subasta electrónica de
pescado que funcionará en la Lonja de Palma
y que servirá de base al resto de puntos
autorizados de venta de Mallorca.
Josep
Bonnín, patrón mayor de la Cofradía de
Pescadores de San Pedro (Palma) y
presidente de Ficopema, advirtió ayer a los
comerciantes de pescado desacordes con la
implantación de esta medida que «la puesta
en marcha de este sistema va a llegar al
puerto quieran ellos o no. Nosotros no nos
metemos en su negocio».
Una parte de los
compradores que acuden cada mañana a la
Lonja de Palma se han manifestado en
desacuerdo con el nuevo sistema de subasta
electrónica. La federación de la Pequeña y
Mediana Empresa (Pimem) actúa como portavoz
empresarial de estos descontentos que se
dedican a la compra venta de
pescado.
Pero frente a las reticencias de
esta federación patronal en torno a la
viabilidad del nuevo sistema de subasta
electrónica, Bonnín asegura que con su
implantación se acabará con la picaresca de
las subastas, consistente en hacer bajar
los precios a los vendedores mintiéndoles
sobre lo que piden otros pescadores por el
pescado.
Bonnín aseguraba ayer a EL MUNDO
/ EL DIA DE BALEARES que con esta práctica
se logra que los pescadores acaben por
bajar los precios, cuando no es real que
los otros barcos estén vendiendo más
barato. Pero además, asegura el presidente
de Ficopema, se evitarán otras «trampas»
propiciadas por un sistema obsoleto de
venta.
Prácticas irregulares
El patrón
mayor de la Cofradía de Palma asegura que
en la actualidad, con la venta directa,
aunque sometida a ofertas y contra ofertas
de precios, con el pescado «puesto en el
suelo, como en un mercadillo», algo que no
pasa en otros puntos del Mediterráneo, se
generan prácticas irregulares, como las
reservas del mejor pescado.
El sistema
que se quiere implantar consiste en una
cinta móvil, sobre la que van pasando lotes
de pescado y sobre la que se van viendo en
una pantalla los precios, que oscilan según
el interés de compra. Si al comprador le
interesa, pulsa un mando y se le adjudica
el lote, con tíquet y albarán. «Con este
sistema todos tendrán las mismas
oportunidades», asegura.
«Se trata de un
cambio que pide a gritos el 95% del sector
pesquero», dice Josep Bonnín, alegando que
con las presiones que recibe «de las 600
familias que viven de la pesca» es
inevitable que se ponga en marcha el
sistema de subasta electrónica que se está
preparando.
Por ahora parece que Ficopema
cuenta con el apoyo de la Conselleria
d'Agricultura i Pesca que dirige Mateu
Morro, que ayer telefoneó a Bonnín para
darle su apoyo tras el «plante»
protagonizado el pasado sábado por los
compradores en protesta contra el nuevo
sistema de comercialización de pescado en
la Lonja de Palma.
El sector pesquero
atraviesa una crisis que dura ya más de una
década y de la que se intenta salir con
iniciativas como ésta, tendente a mejorar
la comercialización y aumentar las
ganancias del sector más castigado, el de
los productores de pescado. Hoy quedan
menos de 40 barcos de arrastre de los 60 o
70 que había en 1990.
Muchos factores
confluyen en esta crisis que ha hecho caer
la rentabilidad del negocio pesquero. El
precio del pescado ha caído entre un 15 y
un 25% en siete años. El precio del gasoil
ha subido hasta superar los 0,3 euros el
litro. Curiosamente, tras el 11 de
septiembre, el combustible ha bajado hasta
situarse en torno a los 0,23.
Gasoil
caro, tallas desajustadas
Estos precios
no son aún no suficientemente bajos para
mejorar la competitividad. En octubre de
2000, como el lector recordará, se
produjeron movilizaciones de pescadores en
todo el Estado, exigiendo que bajara el
precio del combustible. En Baleares, el
Govern ofreció agrupar en cooperativas de
compradores a pescadores y payeses.
Esta
medida, que tendría que rebajar hasta
cuatro céntimos el litro de gasoil, se ha
llevado a término en el campo, pero tiene
problemas en la mar, por la falta de
instalaciones adecuadas en el puerto. La
Cofradía negocia ahora que, como primera
medida, se permita el paso a camiones que
traigan combustible para las
embarcaciones.
Otro de los grandes
problemas del sector es la imposición de
tallas mínimas que consideran excesivas
para el mar balear donde —aseguran— los
peces crecen menos. Con elementos
científicos han documentado una demanda que
el Tribunal Superior de Baleares ha
aceptado tramitar. Piden al Govern que se
establezcan tallas «propias» del
Mediterráneo y que no se obligue a pescar
de acuerdo a las tallas del Atlántico.