a.s./g.m.
MAÓ.— El Consell Insular ha adjudicado la redacción del Plan Especial de Protección de Cales Coves, según informa a través de un comunicado.
De hecho, sólo un equipo se presentó al concurso convocado por la Conselleria de Cultura. Este grupo de trabajo está formado por los técnicos de patrimonio histórico y arqueología, Josep Marquès, María Herranz y Francesc Isbert; de patrimonio natural, David Carreras y Davil López; y de topografía, Albert Martínez.
El proyecto consta de una primera fase de descripción y análisis del yacimiento, de los antecedentes históricos, de la bibliografía existente, de las actuaciones anteriores y de la situación jurídica de los terrenos afectados.
La segunda fase es el planteamiento de los problemas detectados. La tercera, la propuesta del Plan Especial propiamente dicho, consiste en la redacción de un plano topográfico de la zona, un estudio de los accesos así como de la viabilidad económica según los usos, y el establecimiento de prioridades de actuación.
La última fase tiene por objetivo la evaluación del impacto ambiental.
Todo el proyecto tiene un coste de 12.020 euros ( dos millones de pesetas) y su plazo máximo de ejecución es de seis meses.
Colonia neohippy
Con este plan el Consell quiere ordenar un paraje de un valor arqueológico incalculable, que en las últimas décadas se había convertido en una residencia para neohipppies.
Este abril recogieron sus enseres personales la última pareja de inquilinos de estas cuevas, pertenecientes al término de Alaior.
El éxodo ya había comenzado un año antes con el desalojo por parte del Consell de 40 cuevas. Éstas fueron cerradas y se contrató un vigilante para evitar posteriores reocupaciones, ya que los primeros desalojos resultaron infructuosos debido a la resistencia de sus ocupantes a abandonarlas.
El conseller de Cultura, Josep Portella, declaró en su día que esta medida era necesaria para preservar de posibles agresiones un monumento catalogado como patrimonio histórico.
La voz de alarma la dio en 1986 el director del Museo Menorca, Lluís Plantalamor, quien emitió un informe en el que advertía de la destrucción paulatina de las cuevas a causa de su ocupación. Dicho documento dio lugar a la apertura de un expediente por parte del Consell.
Cada verano desde hacía un par de décadas, las cuevas eran habitadas por jóvenes y no tan jóvenes dotando al entorno de un cariz singular. Tan sólo unas pocas familias habitaban la necrópolis durante todo el año.