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  Domingo, 16 de diciembre de 2001. Actualizado a las 00:00
 

PEDRO MIR : «Al Colegio le falta vida, gente que pise cada día los juzgados»

Con Pedro Mir, la alternativa puede llegar desde la madurez y la experiencia. Se presenta con la ilusión del joven, en parte contagiada por el resto de miembros de su candidatura, la reflexión de la experiencia y la devoción a la profesión.


ANTÒNIA ARTIGUES

—¿Qué le ha llevado a presentarse a decano, «a complicarse la vida» ahora?

—Porque ahora creo que es el momento. Hace diez o quince años, ni por todo el oro del mundo hubiese podido porque entiendo que ser decano exige un ser y un estar; estar dispuesto para, en todo momento, poder representar al Colegio y, la verdad, antes no tenía tiempo. Además, yo soy un enamorado de la profesión, tanto que mis cuatro hijos se han contagiado de ese entusiasmo que han vivido día a día en su casa y son también abogados. Creo que ahora que dispongo de más tiempo puedo ponerlo al servicio de la profesión.

— Usted es un abogado veterano y, sin embargo, en su candidatura le acompañan jóvenes abogados, ¿por qué esa combinación?

— Creo que para mayor ya basto yo... Más en serio, yo puedo aportar la experiencia, quizás el prestigio que dan muchos años de carrera, pero lo que yo creo que lo que le falta al Colegio de Abogados es «gente de juzgado», gente que pisa a diario los juzgados, que sabe, porque los vive, de los problemas de funcionamiento de los juzgados, de las dificultades del turno de oficio...

—¿Qué le falta al Colegio que usted vaya a darle?

— Al colegio le falta vida y eficacia. Yo creo, y lo pensamos todos los integrantes de la candidatura, que es evidente que es preciso un cambio endogámico. Todos los colegiados deberíamos pasar por el colegio, y no es que yo tenga queja alguna de los actuales miembros, pero si se va renovando la gente, se imprime más ilusión y energía, con nuevos retos. Es como quien entra en una casa que acaba de comprar, aunque sea perfecta, uno siempre llevará a cabo cambios: pintará las paredes, las puertas... Sin embargo, si uno vive siempre en la misma casa, se acostumbra a tener los mismos cuadros colgados en la misma pared durante años... Nuestra idea, y así lo incluimos en el programa, es que la gente sólo pueda estar dos mandatos consecutivos en la junta, de manera que puedan ir pasando muchos colegiados por la junta.

Para mejorar la eficacia del colegio o es también importante asumir una reorganización del mismo, con formación de comisiones especializadas por materias, establecer mejores sistemas de servicios de documentación y establecer canales activos de participación para los abogados de Menorca, Eivissa y las delegaciones.

—A nadie se le escapa que uno de los principales problemas en la abogacía es la dificultad de los jóvenes para abrirse camino, aunque sea como pasantes.

—Es evidente. No puede ser, por ejemplo, que el abogado joven tenga que pagar para consultar jurisprudencia. Debe abrirse al máximo la función del colegio como centro de información y formación para el abogado... no hay que olvidar que el que busca jurisprudencia, el que se documenta, es el buen abogado.

Yo he sido profesor de la Escuela de Práctica Jurídica-por tanto, la conozco- y es evidente que es muy positiva, pero debe incluirse un aspecto que, a mi entender, es trascendente: procurar a los abogados en formación que puedan rotar por los bufetes especializados en las distintas disciplinas jurídicas. Yo personalmente ya he contactado con algunos despachos porque hay que comprometerse a enseñar a los más jóvenes a ser abogados.

—¿Cuánto tiempo tarda un recién licenciado en «aprender» a ser abogado?

—Yo pienso que necesita otros cinco años y, por ello, es precisa la implicación de los abogados con experiencia en su formación.

—Pero los abogados jóvenes también necesitan «sobrevivir» y el turno de oficio a veces es más una carga que una solución...

—Nuestra candidatura, al estar integrada por jóvenes, tiene muy presentes esos problemas y, en este sentido, propugnamos una mayor participación y una mejor retribución del turno de oficio y establecer un sistema de ayudas para la financiación de proyectos de apertura de despachos.

—¿Qué función debe tener el Colegio de Abogados en la sociedad balear?

—Hoy por hoy, el Colegio de Abogados no cuenta para nada, ni en la sociedad, y lo que es peor, ni en la inmensa mayoría de los colegiados. Son muchos quienes ven en el colegio un lobby de unos cuantos cuando lo que yo creo es que el colegio, con todos sus colegiados, debería ser un grupo con voz cualificada y activa en la sociedad, que emitiera sus opiniones y valoraciones ligadas a las cuestiones de actualidad que afecten al derecho y especialmente en el debate de los proyectos de ley de interés general.

 
   
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