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  Jueves, 1 de noviembre de 2001 Actualizado a las 23:24
 

Un espectacular despliegue policial asedia Son Banya con un balance de 18 detenidos

La operación se saldó con la intervención de numerosas joyas, armas, cocaína y heroína


LORENZO MARINA

PALMA.- Un espectacular dispositivo policial cercó ayer el narcotráfico en Son Banya. El conflictivo asentamiento se vio completamente asediado por ingentes policías llegados por doquier.

Los habitantes del poblado apenas consiguieron salir de su estupefacción. Sobre las 14.00 horas, más de un centenar de agentes del Cuerpo Nacional de Policía irrumpieron en Son Banya y acordonaron sus calles. Agentes de la Unidad de Intervención Policíal (UIP) lucían su nueva indumentaria, acorazados al más puro estilo Robocop. Su sola presencia acalló cualquier conato de resistencia.

Joyas, armas, cocaína y heroína fueron halladas en las infraviviendas. El dispositivo policial dio, asimismo, un balance de 18 detenidos. En su mayoría por un presunto delito de tráfico de drogas.

La entrada al poblado presentaba un aspecto notoriamente distinto al habitual. El supermercado de la droga de Palma había echado el cierre al negocio de improviso. Con las manos contra la pared algunos de los detenidos esperaban, por fin, la orden para ser subidos al furgón policial.

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, José Castro y el fiscal antidroga, Tomeu Barceló, siguieron estrechamente los movimientos de la Brigada de Policía Judicial de la Jefatura de Baleares, personada en pleno en Son Banya.

Un total de 10 perros especializados en la detección de droga se desplazaron expresamente desde Madrid para cumplir con este operativo. Las razas más variopintas tenían un nexo común: un agudizado sentido del olfato, especialmente en todo lo tocante a drogas. Así, frente a un enorme Rottweiller un pequeño e inquieto Foxterrier escudriñaban los escondrijos donde podía ocultarse la droga.

El juez Castro fue el encargado de supervisar in situ los 10 registros domiciliarios. «He ordenado hacer este registro porque pienso que en esta casa puede haber algún tipo de sustancia estupefaciente», comunicó el magistrado a una de las moradoras de las infraviviendas más sospechosas de Son Banya.

No sólo las viviendas fueron objeto de inspección. Algunas furgonetas abandonadas, habilitadas como vivienda por algunos toxicómanos también fueron registradas. Al carecer de testigos, el juez sólo encontró una única idea. Solicitar a la prensa su presencia, en calidad de testigo, en los registros.

Algunos de los narcotraficantes del poblado tuvieron los reflejos suficientes para conseguir que la mercancía se esfumara como por arte de magia. A pesar de no encontrarse droga en algunos domicilios había algunas muestras evidentes de la principal función de algunas infraviviendas: una puerta blindada en los aseos, un estrecho ventanuco por el que se veía quién era el que llegaba...

Radiocassettes de automóvil, reproductores de CD, dos descodificadores de televisión digital, consolas de videojuegos o teléfonos móviles escondidos en los cajones de la vivienda, dejaban a las claras que los negocios de los moradores de las viviendas no eran precisamente lícitos. También fueron intervenidos algunos escáneres con los que los traficantes pueden escuchar la frecuencia de la policía y anticiparse a algunos de sus movimientos.

Mientras tanto, los vecinos de enfrente suspiraban aliviados porque sus viviendas no habían sido registrados. En la puerta de estas casuchas estaban estacionados una serie de deslumbrantres coches que harían las delicias del más exigente salón del automóvil.

El férreo dispositivo policial, con un helicóptero sobrevolando continuamente el asentamiento, no dio lugar al menor resquicio para una revuelta, tal y como ocurrió en un par de ocasiones anteriores. Más de un centenar de agentes, unos 120, participaron en este operativo.

Sólo se registró un mínimo incidente. Uno de los moradores de una de las viviendas lanzó un plato cuando vio irrumpir en su domicilio todo un batallón de policías.

La Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco), especialmente el Grupo de Estupefacientes, llevó el peso de la operación secundada por agentes de la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV). También realizaron numerosas diligencias la Policía Científica y la Policía de Proximidad.

Varios clanes afectados

Los detenidos, esposados, y masivamente custodiados fueron conducidos poco a poco camino del furgón policial. Al parecer, varios clanes del poblado han sido desmantelados, al menos en parte.

A pesar del ingente despliegue policial desplazado, los policías apostados en el acceso al asentamiento advertían al periodista que osaba adentrarse al iniciarse el operativo: «Usted entra bajo su responsabilidad. No podemos garantizarle su seguridad».

 
   
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