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  Jueves, 1 de noviembre de 2001 Actualizado a las 23:39
 

Son Dureta se derribará por fases para poder garantizar la asistencia

El Insalud da libertad a los arquitectos para diseñar la reforma del hospital


JUAN RIERA ROCA

PALMA.— Dentro de la ejecución del nuevo Plan Director, el hospital de Son Dureta deberá ser derribado por fases si se decide que la mejor solución a los problemas funcionales no es la rehabilitación de los edificios actualmente en servicio, sino la demolición total del conjunto y la construcción de un nuevo complejo hospitalario.

Esta demolición por fases deberá garantizar que no se derriba un edificio sin que antes se haya construido ya el bloque alternativo en el que se dé cabida a los enfermos y procesos médicos que se ubicaban en el bloque que se va a derruir. El Insalud que en ningún momento se interrumpa la actividad asistencial durante los seis años que han de durar las obras.

De ese modo se garantiza que el Hospital de Son Llàtzer, el de Manacor y el de Inca (que previsiblemente estará en funcionamiento cuando se desarrollen las obras) no sufrirán un colapso al tener que asumir los enfermos derivados del complejo en obras durante el tiempo en que dure la reforma de Son Dureta.

El BOE del pasado martes publicó el pliego de condiciones con las cuales el Insalud saca a concurso el proyecto de redacción del nuevo Plan Director para Son Dureta, después de que se haya concluido —hace menos de un mes— el Plan Funcional, que determina las necesidades de servicio que deberá cubrir el futuro hospital.

Libertad de diseño

Tal como confirmó ayer el director territorial del Insalud, Rodrigo de Santos, los arquitectos que ganen el concurso tendrán total libertad para proponer las tres soluciones posibles: demolición de todos los bloques y construcción de nuevos edificios, rehabilitación de todos los bloques o demolición de unos y rehabilitación de otros.

Los arquitectos que opten al diseño del nuevo Plan Director sí que deberán cumplir, entre otros, con dos requisitos: si deciden mantener todos o varios bloques, deberán solucionar el problema de la dispersión ofreciendo algún sistema de conexión entre éstos; además, cualquier propuesta deberá venir razonada y justificada.

En realidad —añadió De Santos— el único edificio que se debe «amortizar» forzosamente es el Materno Infantil, que se ha quedado tan obsoleto que se considera que la única solución es tirarlo abajo y construir uno nuevo. Para el resto hay total libertad mientras se cumplan los objetivos del Plan Funcional.

El futuro hospital deberá dar 26.000 altas al año en 2006 (hoy da 40.000), realizar 17.000 operaciones (21.000 se hacen actualmente), 13.000 sesiones de hemodiálisis (18.000 ahora), 330.000 consultas externas (hoy 536.000) 102.000 sesiones de gabinete (168.000 ahora) y atender 119.000 urgencias (147.000 ahora).

Los redactores del proyecto tendrán que prever que el futuro hospital deberá tener 123.486 metros cuadrados de superficie útil (frente a los 84.032 actuales) con 35.455 de hospitalización (hay 26.016), 4.199 de Hospital de Día (por 1.010 actuales), 6.680 de laboratorios (3.085 hoy) y 5.593 de Cirugía (4.460 actuales).

El plan deberá tener en cuenta que la reforma se haga en una sola etapa, aunque ésta deba estratificarse por fases para garantizar una continuidad idónea. Es la gran complejidad del proyecto y su gran extensión lo que justifica —según De Santos— que tenga la mayor dotación económica: 4,5 millones de euros (750 de pesetas).

Dirección de obras

Otra de las novedades del futuro plan de obras para la reforma de Son Dureta es que la redacción de los proyectos básico y de ejecución y la dirección facultativa de obras se otorgarán al mismo despacho de arquitectos para garantizar la coherencia entre las distintas fases de diseño y evitar problemas en la ejecución.

Este procedimiento —que podría resumirse diciendo que el mismo arquitecto que diseñe la reforma será el encargado de ejecutar las obras— es el normal, aplicado por ejemplo en la adjudicación de los proyectos de los nuevos hospitales de Inca o Maó. Sin embargo, no se aplicó cuando se desarrolló el anterior Plan de Son Dureta.

Por una serie de razones, el arquitecto que diseñó el anterior plan de reforma no fue el mismo que el encargado del proyecto de ejecución y de la dirección de obras. Eso facilitó que se produjeran una serie desacuerdos que retrasaron la ejecución de las obras durante varios meses. El Insalud quiere evitar que esto se repita y garantizar la coherencia a lo largo de todo el plan.

 
   
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