JUAN RIERA ROCAPALMA.— Dentro de la
ejecución del nuevo Plan Director, el
hospital de Son Dureta deberá ser derribado
por fases si se decide que la mejor
solución a los problemas funcionales no es
la rehabilitación de los edificios
actualmente en servicio, sino la demolición
total del conjunto y la construcción de un
nuevo complejo hospitalario.
Esta
demolición por fases deberá garantizar que
no se derriba un edificio sin que antes se
haya construido ya el bloque alternativo en
el que se dé cabida a los enfermos y
procesos médicos que se ubicaban en el
bloque que se va a derruir. El Insalud que
en ningún momento se interrumpa la
actividad asistencial durante los seis años
que han de durar las obras.
De ese modo
se garantiza que el Hospital de Son
Llàtzer, el de Manacor y el de Inca (que
previsiblemente estará en funcionamiento
cuando se desarrollen las obras) no
sufrirán un colapso al tener que asumir los
enfermos derivados del complejo en obras
durante el tiempo en que dure la reforma de
Son Dureta.
El BOE del pasado martes
publicó el pliego de condiciones con las
cuales el Insalud saca a concurso el
proyecto de redacción del nuevo Plan
Director para Son Dureta, después de que se
haya concluido —hace menos de un mes— el
Plan Funcional, que determina las
necesidades de servicio que deberá cubrir
el futuro hospital.
Libertad de
diseño
Tal como confirmó ayer el director
territorial del Insalud, Rodrigo de Santos,
los arquitectos que ganen el concurso
tendrán total libertad para proponer las
tres soluciones posibles: demolición de
todos los bloques y construcción de nuevos
edificios, rehabilitación de todos los
bloques o demolición de unos y
rehabilitación de otros.
Los arquitectos
que opten al diseño del nuevo Plan Director
sí que deberán cumplir, entre otros, con
dos requisitos: si deciden mantener todos o
varios bloques, deberán solucionar el
problema de la dispersión ofreciendo algún
sistema de conexión entre éstos; además,
cualquier propuesta deberá venir razonada y
justificada.
En realidad —añadió De
Santos— el único edificio que se debe
«amortizar» forzosamente es el Materno
Infantil, que se ha quedado tan obsoleto
que se considera que la única solución es
tirarlo abajo y construir uno nuevo. Para
el resto hay total libertad mientras se
cumplan los objetivos del Plan
Funcional.
El futuro hospital deberá dar
26.000 altas al año en 2006 (hoy da
40.000), realizar 17.000 operaciones
(21.000 se hacen actualmente), 13.000
sesiones de hemodiálisis (18.000 ahora),
330.000 consultas externas (hoy 536.000)
102.000 sesiones de gabinete (168.000
ahora) y atender 119.000 urgencias (147.000
ahora).
Los redactores del proyecto
tendrán que prever que el futuro hospital
deberá tener 123.486 metros cuadrados de
superficie útil (frente a los 84.032
actuales) con 35.455 de hospitalización
(hay 26.016), 4.199 de Hospital de Día (por
1.010 actuales), 6.680 de laboratorios
(3.085 hoy) y 5.593 de Cirugía (4.460
actuales).
El plan deberá tener en cuenta
que la reforma se haga en una sola etapa,
aunque ésta deba estratificarse por fases
para garantizar una continuidad idónea. Es
la gran complejidad del proyecto y su gran
extensión lo que justifica —según De
Santos— que tenga la mayor dotación
económica: 4,5 millones de euros (750 de
pesetas).
Dirección de obras
Otra de
las novedades del futuro plan de obras para
la reforma de Son Dureta es que la
redacción de los proyectos básico y de
ejecución y la dirección facultativa de
obras se otorgarán al mismo despacho de
arquitectos para garantizar la coherencia
entre las distintas fases de diseño y
evitar problemas en la ejecución.
Este
procedimiento —que podría resumirse
diciendo que el mismo arquitecto que diseñe
la reforma será el encargado de ejecutar
las obras— es el normal, aplicado por
ejemplo en la adjudicación de los proyectos
de los nuevos hospitales de Inca o Maó. Sin
embargo, no se aplicó cuando se desarrolló
el anterior Plan de Son Dureta.
Por una
serie de razones, el arquitecto que diseñó
el anterior plan de reforma no fue el mismo
que el encargado del proyecto de ejecución
y de la dirección de obras. Eso facilitó
que se produjeran una serie desacuerdos que
retrasaron la ejecución de las obras
durante varios meses. El Insalud quiere
evitar que esto se repita y garantizar la
coherencia a lo largo de todo el plan.